Historias
“La salvaguardia es un nombre divino”, dice el Papa Francisco a Cáritas América Latina y el Caribe
En un clima de fraternidad y cercanía se desarrolló en la mañana del miércoles 15 la audiencia del Papa Francisco con los participantes del curso «Ambientes eclesiales seguros: formación en la protección de menores y personas vulnerables». Obispos presidentes, directores nacionales y todos los presentes en el Aula Pablo VI del Vaticano sintieron a un Papa muy a gusto entre sus hermanos latinoamericanos y caribeños.
El Papa pasó la mayor parte de la reunión escuchando a los participantes, después de pronunciar su breve discurso preparado sobre el tema principal del orden del día. También habló de los migrantes, las mujeres y los indígenas, realidades que le son sensibles y que conoce bien en la región.
Un momento simbólico de gran emoción fue el encendido de cuatro velas, que marcan el compromiso de Cáritas América Latina y el Caribe con la cultura del cuidado. Una vela fue entregada al Papa Francisco, otra permanecerá en Caritas Internationalis y otra en la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores. La cuarta vela volverá al continente y Haití ha sido elegido su custodio. Al final, todos rezaron la oración del Buen Trato, escrita por un agente de pastoral de Cáritas Argentina.
Salvaguardia: un nombre divino
"Salvaguardar" es la palabra clave que el Papa Francisco destacó para cumplir la misión de Cáritas y promover una "cultura del cuidado", encapsulada en el término que implica custodia, defensa y protección.
El Papa destacó un significado especial: una marca de protección en tiempos de guerra, evocando textos bíblicos como Ezequiel y el Apocalipsis. Reflexionó que esta señal simboliza el llamado a reconocer en cada persona asistida su dignidad como hermano en Cristo y a asumir el mandato divino de proteger a los más vulnerables.
Francisco subrayó que "salvaguardar" es un reflejo de Cristo inscrito en cada ser humano y un llamado a actuar con caridad y cuidado. Finalmente, pidió que Jesús premie los esfuerzos, que el Espíritu Santo guíe sus trabajos y que la Virgen los cubra con su manto, para llevar cuidado y protección a todos.
El Señor nos pide a nosotros, sus enviados, sus ángeles en el sentido de misión, por más que no de pureza, que pongamos la señal de su bendita cruz en la frente de todos aquellos que vienen a nuestras Cáritas, gimiendo y lamentándose por tantas injusticias, incluso abominaciones, perpetradas contra ellos.
El pontífice planteó que "la salvaguardia es un nombre divino, es Cristo mismo escrito en la frente de cada hombre y mujer y, como en un espejo, en el corazón de cada uno de los que, en nuestra fragilidad, queremos ser portadores de su amor, en pequeños gestos de caridad y de cuidado".
Un papa migrante y abierto
Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán y presidente de Cáritas América Latina y el Caribe subrayó la calidez del Papa y que más allá del tema de salvaguardia, le llamó atención el tema de la migración, refiriéndose como un migrante. “Nos recibió con mucha calidez y con un mensaje que nos estimula para seguir adelante en nuestro quehacer en la Cáritas, especialmente para el tema de salvaguardia.”
Carmen María Nodal, directora de Cáritas Cuba, que compartió en nombre de la región la experiencia de su país, dijo que ha sido un día muy emocionante. “Hemos presentado el trabajo de la salvaguardia de Cáritas Cuba como sea interconectado con la conferencia de los Obispos de Cuba. El santo Padre ha estado muy cercano, muy abierto, nos ha preguntado, nos ha compartido y realmente me ha sentido muy emocionada con todo eso.”