Historias
América Latina y el Caribe se consolidan en la cultura del cuidado: más de 100 delegados eclesiales se reúnen en Brasilia
BRASILIA (DF), BRASIL - Con un llamado directo a asumir la transparencia institucional y fortalecer la protección integral de las personas en situación de vulnerabilidad, dio inicio en Brasília, Brasil, el IV Encuentro de la Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura del Cuidado. Las jornadas de trabajo, que se extenderán hasta el próximo 3 de septiembre en la Casa Dom Luciano Mendes de Almeida, congregan a 102 delegados procedentes de 18 países del continente.
El evento quedó oficialmente inaugurado tras la celebración de la Eucaristía presidida por el cardenal Jaime Spengler, OFM, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB). Durante la apertura, se enfatizó la urgencia de cultivar una respuesta eclesial que trascienda los protocolos formales y abarque la dignidad humana, la creación y el autocuidado de los propios agentes pastorales.
Cardenal Spengler: el reto de la transparencia institucional
Durante la sesión de apertura, el Cardenal Jaime Spengler subrayó que la protección de menores no puede desvincularse de una rendición de cuentas integral en todas las estructuras de la Iglesia. El presidente del CELAM advirtió que la credibilidad de la institución dependerá de la capacidad de responder a las exigencias de la comunidad con coraje y decisiones firmes.
Espero que esta Red Latinoamericana y del Caribe nos ayude a comprender mejor la necesidad de promover esta cultura del cuidado, sí, prestando especial atención a la protección de los menores y las personas vulnerables.
Spengler concluyó que asumir el cambio cultural es un imperativo ético: "Lo nuevo que todos anhelamos depende de nuestras elecciones y de nuestras decisiones. Si el momento nos plantea desafíos, estos exigen que reflexionemos para poder participar en esta obra."
Redefinir la vulnerabilidad desde el Evangelio
Por su parte, la Hna. María del Disterro Rocha, presidente de la Conferencia de Religiosos de Brasil (CRB), abordó el concepto teológico y pastoral del cuidado. En su mensaje, invitó a resignificar la fragilidad humana no como una deficiencia, sino como el lugar propio del encuentro con Dios:
La palabra «vulnerabilidad» proviene del latín vulnus, que significa «herida». Ser vulnerable significa, literalmente, estar expuesto a la herida [...] Si Cristo es vulnerable, entonces la vulnerabilidad no es un defecto que haya que ocultar, ni una debilidad que haya que corregir, ni una categoría residual de personas a las que hay que ayudar. La vulnerabilidad es la forma que Dios ha elegido para estar con nosotros.
La religiosa ratificó el compromiso de la vida consagrada en el país para fortalecer redes de protección eficaces y cercanas a quienes sufren situaciones de exclusión. “La CRB sigue comprometida con la construcción y el fortalecimiento de redes de cuidado y protección de las personas en situación de vulnerabilidad. Que este encuentro fortalezca y potencie aún más nuestra misión y nuestro compromiso.”
Romper los silencios en la vida religiosa
En representación de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), Fray João Junior abordó de manera directa la realidad de los abusos dentro de las propias comunidades religiosas. Destacó que la integración formal de las Conferencias Nacionales de Religiosos en la red latinoamericana - acordada en el tercer Encuentro de la Red en Santo Domingo- marca un hito para abordar este problema con mayor verdad.
Tenemos la tarea de comprender que sí, que existen abusos en la vida religiosa, y que sí, que esos abusos a menudo se han silenciado, se han normalizado o se han aislado. Es necesario que, como entidades religiosas, congregaciones y provincias, también nos pongamos a disposición de este diálogo.[...] Nuestro lugar no es ser una «isla vocacional». Si ejercemos nuestra vocación en el seno de nuestras Iglesias, allí no estamos fuera del alcance del Evangelio.
El delegado expresó que este encuentro en Brasilia debe permitir articular respuestas institucionales más firmes y transparentes en toda la región.
Cáritas: del protocolo a la acción en el territorio
Ana Mercedes Arias Pimentel, coordinadora de fortalecimiento organizacional y salvaguardia de Cáritas América Latina y el Caribe, presentó la dimensión práctica del trabajo que están desarrollando en nível de salvaguardia, especialmente con una campaña comunicacional regional y los procesos formativos impulsados.
Nuestra verdadera meta es que todo este esfuerzo llegue hasta el territorio, hasta el último voluntario o voluntaria de una Cáritas parroquial. Hasta esa persona que está cada día cerca de las comunidades, acompañando a una familia, a un niño o una niña, a una persona mayor, a una persona migrante o a alguien que atraviesa una situación de vulnerabilidad.
P. Brassesco: un camino de red y confianza sinodal
El P. Pedro Brassesco, coordinador de la Red Latinoamericana para la Cultura del Cuidado, enmarcó el sentido pedagógico y fraterno de la jornada, recordando que el origen de esta iniciativa responde a un mandato explícito del Papa Francisco al CELAM en 2022. Explicó que tras una serie de encuentros virtuales y la constitución formal de la red en noviembre de 2023, la estructura busca ser un espacio de confianza para apoyar a la iglesia en el continente.
En su intervención, Brassesco hizo hincapié en la necesidad de generar un clima de fraternidad y espacio de compartir precisamente por ser un encuentro:
Esto se trata de un encuentro. No es un simposio; no es tampoco un congreso. Es un encuentro y la idea es que nos encontremos en un clima de confianza para contar cuáles son nuestras riquezas, nuestras debilidades, nuestras dudas y nuestras preguntas [...] La idea es que nadie se sienta juzgado ni evaluado por lo que ha hecho o por lo que no ha hecho, sino que entre todos podamos seguir profundizando en este tema.
La protección de como exigencia evangélica y estructural
La primera ponencia del encuentro estuvo a cargo de Mons. Wellington de Queiroz Vieira, obispo de Cristalândia (Brasil) y miembro de la Comisión Especial para la Tutela de Menores y Adultos Vulnerables de la CNBB, ofreció un profundo diagnóstico sobre los desafíos pastorales, jurídicos y culturales de la salvaguardia en América Latina y el Caribe a luz de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
El prelado reconoció que la Iglesia en la región ha registrado avances sustanciales, manifestados en la creación de comisiones, centros de escucha, normativas y una mayor conciencia social, pero advirtió que persisten graves riesgos como la burocratización, la fragilidad institucional y la tentación del silencio frente a los casos de abusos. En este sentido, remarcó con firmeza que "las respuestas pastorales no eliminan las respuestas jurídicas; el perdón no elimina la verdad; la conversión no elimina las consecuencias".
Al trazar el panorama continental, Mons. Queiroz expuso que, aunque América Latina concentra la mayor cantidad de católicos del mundo, el progreso en materia de salvaguardia es profundamente desigual. Entre los principales obstáculos identificó el clericalismo y la sacralización del poder; el miedo al escándalo, recordando que "el verdadero escándalo no es la denuncia, sino el abuso y que la institución se proteja a sí misma abandonando a quien fue abusado"; la dispersión geográfica; el machismo y la constante deslegitimación de las víctimas; y una formación inicial e insuficiente que suele recurrir a la "espiritualización indebida" de los delitos.
Un eje central de su disertación fue la urgencia de atender el entorno digital como una nueva frontera de riesgo que exige el desarrollo de una ética pastoral específica. Ante amenazas como el captamiento, el acoso por mensajes privados, la manipulación, el chantaje y la exposición no consentida de imágenes, resaltó la importancia de hablar del tema en el cotidiano pastoral.
Para transformar esta realidad, el obispo delineó un conjunto de respuestas operativas orientadas a que la protección deje de ser un tema exclusivo de especialistas y se integre de forma permanente a la gobernanza y rutina pastoral: implementar protocolos públicos e independientes; establecer canales de escucha confiables; garantizar la formación obligatoria para todos los agentes pastorales con presupuestos y auditorías; e integrar de manera decisiva a los laicos y a las mujeres en los espacios de decisión y formación. Como síntesis de su mensaje, Mons. Queiroz concluyó afirmando que "la dignidad de un niño vale más que la reputación de cualquier institución".