Historias
Mujeres del Cono Sur alzan su voz por una Iglesia sinodal y transformadora
Del 16 al 20 de marzo de 2026, se llevó a cabo en Asunción, Paraguay, el I Encuentro de Mujeres en Sinodalidad del Cono Sur, organizado por la Comisión del Eje Mujeres en la Iglesia y la Sociedad (CEPRAP-CELAM), de la cual Cáritas forma parte integrante.
El encuentro contó con representantes de las conferencias episcopales y de otras redes de base comunitaria, especialmente con diversas representantes de las Cáritas del Cono Sur y la presencia de Conchita Reyes, referente regional de la Comunidad de Equidad de Género.
El encuentro se convertió en un espacio de comunión y discernimiento colectivo donde voces de diversos territorios se unieron bajo la inspiración de la mujer samaritana. El documento final resultante es un llamado profético a construir una Iglesia que reconozca plenamente la dignidad y el liderazgo femenino en toda su diversidad.
"No callar lo que vemos y vivimos"
El mensaje central del encuentro se articula en torno a la denuncia de realidades dolorosas y la propuesta de una nueva hoja de ruta para la comunidad cristiana:
- Denuncia de las violencias: Las participantes condenaron enérgicamente el feminicidio, la trata de personas y la violencia estructural, física y espiritual que persiste tanto en la sociedad como dentro de la propia Iglesia.
- Justicia ecológica: El documento vincula la violación de la Tierra con la violencia hacia la mujer, rechazando modelos extractivistas y el uso de agrotóxicos que degradan la vida en las comunidades.
- Protagonismo y visibilidad: Se hizo un llamado urgente a terminar con el racismo y la invisibilización de las mujeres afrodescendientes, indígenas y campesinas, exigiendo que dejen de estar en la periferia de las decisiones.
Tras las denuncias, el pronunciamiento afirma de forma profética "La dignidad plena y diversa de todas las personas: no existen identidades superiores; la memoria de nuestros ancestros; aprendemos de los pueblos originarios y de las comunidades afrodescendientes que la vida es un bien común; y un liderazgo femenino que no compite, sino que armoniza; que no
domina, sino que sirve con la fuerza de la ternura".
Asumimos la sinodalidad como una práctica concreta que implica escucha activa, participación real y toma de decisiones compartidas. Exigimos que los procesos sinodales incluyan de manera efectiva y vinculante la voz de las mujeres, especialmente de aquellas históricamente marginadas.
Un compromiso hacia el futuro
Finalmente, las mujeres del Cono Sur asumieron el compromiso de regresar a sus territorios para fortalecer la unidad y dar voz a quienes han sido silenciadas, con la convicción de que es posible una Iglesia donde todas y todos tengan lugar.
Caminamos juntas, con voz propia, hacia una Iglesia donde todas y todos tenemos lugar.
Te invitamos a leer el texto completo del Pronunciamiento Final para profundizar en estas reflexiones y compromisos. Haz click en Descargar archivo (botón abajo).