Historias
Infancia en movimiento: derechos sin fronteras
Cuando la Iglesia habla de los niños en movimiento, parte de una realidad concreta: vidas que, aun cuando están marcadas por la guerra, el desplazamiento, la pérdida y la violencia, siguen mirando hacia la esperanza y la reconstrucción. La preocupación de la Iglesia por la infancia en movimiento ha estado presente de manera constante en su reflexión sobre las migraciones. En 2017, el Papa Francisco dedicó la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado a los «Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz», recordando que los niños y niñas migrantes se encuentran particularmente desprotegidos por una triple condición: porque son menores, porque son extranjeros y porque son especialmente vulnerables a todo tipo de abusos, lejos de su tierra natal y separados del cariño y la protección de sus familias.
En su Mensaje con motivo de la 112.ªJornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el papa León XIV vuelve a situar esta preocupación en el centro de la atención de la Iglesia. Bajo el lema Incluso uno solo de estos pequeños (cf. Mt 18,10) e inspirado en las palabras de Jesús «Quien acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37), nos recuerda que detrás de los grandes flujos migratorios existen rostros concretos e historias únicas. Cada niño y cada niña posee una dignidad infinita y reclama de nosotros una respuesta concreta de humanidad, fe y solidaridad para garantizar su protección y crear las condiciones necesarias para su pleno desarrollo, independientemente de su nacionalidad, situación migratoria o lugar de nacimiento. […]
Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, hacemos un llamamiento a los Estados, las instituciones internacionales, las principales partes interesadas y las comunidades de acogida para que:
- Garanticen los derechos y el interés superior de todos los niños y niñas, independientemente de las fronteras, de la nacionalidad del menor, de su situación migratoria o su lugar de nacimiento. Esto incluye ampliar las vías de migración seguras, regulares y adaptadas a los niños, garantizar la protección contra la devolución y la detención, en particular para los menores no acompañados; respetar la presunción de minoría de edad tanto en la ley como en la práctica; y garantizar el nombramiento oportuno de un representante legal para los menores no acompañados, a fin de reducir la exposición de los niños y adolescentes a la explotación, la trata, la violencia y otras formas de abuso.
- Creen las condiciones necesarias para el pleno desarrollo y el bienestar psicosocial de todos los niños y niñas en situaciones de movilidad. Esto implica crear espacios de escucha, atención y apoyo para los niños, las niñas, los adolescentes y sus familias en las comunidades locales; ofrecer apoyo en materia de salud mental y psicosocial como componentes esenciales de las respuestas humanitarias, pastorales y de protección de la infancia; y fortalecer las relaciones familiares y comunitarias, la resiliencia y la reconstrucción de sus proyectos de vida.
- Garanticen el acceso a la identidad jurídica, la inscripción de nacimientos, la ciudadanía y la protección contra la apatridia. Se insta a los Estados a garantizar el registro universal, gratuito y oportuno de todos los nacimientos y el acceso efectivo a la documentación, independientemente de la nacionalidad o la situación migratoria de los padres, y a adoptar medidas eficaces para prevenir y reducir la apatridia y las formas múltiples e intergeneracionales de exclusión así como las barreras que impiden el pleno disfrute de los derechos y los servicios esenciales, como la educación, la asistencia sanitaria y la libertad de circulación. La falta de documentación o la situación migratoria irregular nunca deben convertirse en motivo de criminalización, discriminación o privación de derechos.
- “Preserven la unidad familiar y garanticen el derecho a la reunificación familiar. Los Estados deben adoptar políticas migratorias que eviten la separación familiar innecesaria y garanticen procedimientos de reunificación familiar accesibles, rápidos, flexibles y seguros, guiados por el interés superior del niño, tal y como afirmó el papa León XIV en su Mensaje.
- Garanticen un acceso efectivo y no discriminatorio a los servicios esenciales. Se insta a los Estados a proporcionar a todos los niños y niñas en situación de movilidad un acceso igualitario a la educación, la asistencia sanitaria, la alimentación, la vivienda y los sistemas de protección de la infancia, eliminando las barreras administrativas, documentales, lingüísticas, económicas e institucionales que obstaculizan o impiden el ejercicio efectivo de estos derechos.
- Promuevan el sentido de pertenencia, el respeto por el patrimonio cultural y soluciones duraderas para todos los niños y niñas. Las respuestas humanitarias y las políticas públicas deben garantizar el derecho de todos los niños y niñas a preservar su lengua, su cultura, su espiritualidad y sus vínculos familiares y comunitarios, al tiempo que fomentan su plena participación en las comunidades en las que viven. La integración crea las condiciones necesarias para una convivencia mutuamente beneficiosa, para aprender unos de otros y para ser reconocidos como parte de una sociedad dinámica.
- Fomenten la participación efectiva de los niños, niñas y adolescentes en las decisiones que afectan a sus vidas. Los Estados, las organizaciones humanitarias y las comunidades deben garantizar que los niños y niñas en situación de desplazamiento reciban información clara, accesible, oportuna y adecuada a su edad sobre sus derechos, los procedimientos que les afectan y las decisiones adoptadas en relación con su situación. Deben establecer mecanismos seguros y accesibles para escuchar las experiencias y perspectivas de los niños y niñas, y garantizar su participación activa e informada en la toma de decisiones y en las políticas que afectan a sus vidas.
- Mejoren la producción de datos y conocimientos sobre los niños en situación de movilidad. Los Estados y los organismos responsables deben mejorar la recopilación, la disponibilidad y el desglose de los datos por edad, género, discapacidad, origen étnico y situación familiar. Disponer de información adecuada es esencial para visibilizar las diversas realidades de los niños en movimiento, identificar las lagunas en materia de protección y desarrollar políticas públicas y respuestas humanitarias basadas en sus derechos y necesidades específicas.
- Luchen contra su estigmatización y criminalización promoviendo narrativas que reconozcan a los niños, niñas y adolescentes en movilidad como titulares de derechos, evitando discursos y prácticas que los presenten como una amenaza, que cuestionen injustificadamente su condición de menores o que alimenten la xenofobia, la discriminación y el rechazo.