Historias
Cáritas LAC participa del tercer encuentro latinoamericano y caribeño de responsables de prevención de abusos
Del 2 al 4 de septiembre se llevó a cabo el Tercer Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Responsables de Prevención de Abusos, un espacio de discernimiento, formación y sinodalidad que reunió a representantes de conferencias episcopales, vida religiosa, comisiones nacionales de prevención y Cáritas de toda la región. El Secretariado Regional de Cáritas América Latina y el Caribe (SELACC) estuvo presente por su coordinadora de Desarrollo Institucional, Ana Mercedes Arias Pimentel.
El encuentro, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), es una respuesta al llamado del Papa Francisco a construir una Iglesia de la escucha, reafirmó que la cultura del cuidado, la transparencia y la rendición de cuentas son pilares fundamentales para la misión eclesial. Se abordaron con especial énfasis los temas de reparación, acompañamiento a víctimas, medidas de no repetición y la construcción de entornos seguros en todos los espacios de la Iglesia.
Uno de los ejes principales fue la escucha como herramienta central en la cultura del cuidado. No entendida solo como técnica, sino como una profunda postura teológica y pastoral enraizada en el Evangelio y en la vida trinitaria. Desde la perspectiva humanista y sinodal, se subrayó la importancia de la empatía, la autenticidad y la acogida incondicional como caminos de sanación y reconciliación.
Cultura del cuidado en la misión de Cáritas
Ana Mercedes subrayó la importancia de la colaboración regional para fortalecer la misión pastoral y social de la Iglesia.
"Este encuentro reviste una especial importancia para Cáritas de América Latina y el Caribe, porque se consolida el compromiso común de promover la salvaguardia y la cultura del buen trato como ejes transversales de nuestra misión", afirmó Pimentel.
La participación de las Cáritas nacionales, según la representante, es clave para la articulación de esfuerzos que buscan fortalecer las capacidades y experiencias a nivel local. "Esta conexión entre las Cáritas nacionales y las conferencias episcopales es importante porque garantiza que las iniciativas no se queden solo en declaraciones, sino que se vea una Iglesia articulada, donde Cáritas esté al servicio de los más vulnerables", concluyó.
Una red para acompañarnos con esperanza
El Presbitero Pedro Brassesco, miembro de la Red de Prevención, de la cual Cáritas es parte, recordó que es tiempo de trabajar juntos, retomando el camino recorrido.
Esta red es la Red de Dios, una red de vida que nos permite mirarnos a los ojos y acompañarnos con esperanza.
Durante el encuentro se compartieron experiencias de distintos países, como la consolidación de comisiones de escucha en Bolivia, la formalización de protocolos en Colombia, la creación de una red de prevención en Perú y programas de centralidad de la niñez en diversos contextos. Estas vivencias evidencian que la Iglesia en América Latina y el Caribe avanza con pasos concretos hacia la prevención, la reparación y el acompañamiento.
Monseñor Ricardo Morales, presidente del Consejo Nacional de Prevención de la Conferencia Episcopal de Chile, subrayó en su intervención: “La corresponsabilidad institucional va más allá del delito. La Iglesia tiene el deber de reparar y prevenir incluso cuando no existe condena judicial o canónica, porque nuestra primera responsabilidad es con las personas y con su dignidad”.
Responsabilidad compartida
El espacio también resaltó que la Red de Prevención de Abusos no sustituye la responsabilidad de cada país, sino que actúa como un ámbito de asesoría, sensibilización y articulación. Sus tres líneas de acción son: formación, información y sensibilización, y la divulgación de buenas prácticas que contribuyan al fortalecimiento de una Iglesia más segura y transparente.
Cáritas América Latina y el Caribe participó activamente en el encuentro, compartiendo su experiencia en la promoción de la cultura del buen trato y la salvaguardia. La institución reafirmó su compromiso de seguir aportando desde la sinodalidad, el acompañamiento a comunidades y la articulación regional, convencida de que “la sinodalidad empieza en casa, con obispos, clero y pueblo caminando juntos”.
El encuentro concluyó con un mensaje claro: la escucha profunda, la fraternidad y la corresponsabilidad institucional son condiciones esenciales para sanar heridas, prevenir abusos y fortalecer la confianza en la Iglesia. Como recordó el Papa Francisco: “La Iglesia debe ser una Iglesia de la escucha, que camina con el mundo, comprende sus alegrías y esperanzas, sus tristezas y angustias”.