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Obispo comunica a OEA el apoyo de la Santa Sede al diálogo por la paz en Venezuela

“Falta de alimentos, falta de medicinas y falta de libertades” señala Mons. Bernardito Auza en la declaración con respecto a la situación de Venezuela, para la Organización de los Estados Americanos (OEA), en donde se encuentra  como Observador Permanente de la Santa Sede.

En dicha declaratoria, Mons. Auza resalta los esfuerzos del  Papa Francisco, la Secretaría de Estado del Vaticano y la Conferencia Episcopal Venezolana  para que los poderes públicos y políticos involucrados en el conflicto puedan llegar a acuerdo que conlleven a la paz social del país sudamericano. 

Por ejemplo, después de los acuerdos de la Mesa del Diálogo Nacional en Caracas en octubre y noviembre de 2016, el Cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado del Vaticano, emitió una carta el 1ro de diciembre a dicha mesa, por disposición del Papa, en la que se solicitaba, tomar medidas urgentes para abastecer medicamentos y alimentos a la población, en coordinación con instituciones como Cáritas Venezuela, entre otras solicitudes.

Cabe señalar que dentro de la declaratoria, Mons. Auza expone la preocupación del Obispo de Roma, quien después del rezo del Regina Coeli el pasado 30 de abril, hizo un llamado al pueblo de Venezuela, tanto al Gobierno como a la sociedad civil, para que evitaran caer en cualquier tipo de violencia, al mismo tiempo, pidió se respeten los derechos humanos y enfatizó que la única forma de resolver los conflictos es mediante el diálogo.

Es así como, a través de la participación de Mons. Auza en la OEA, la Santa Sede reitera su posición con respecto al conflicto de Venezuela, en la que la negociación y diálogo de ambas partes son la vía para la resolución del mismo. También consideran que las próximas elecciones de los próximos dos años serán como una luz en la quebrantada democracia del país. 

DECLARACIÓN DE S.E. ARZOBISPO BERNARDITO AUZA, NUNCIO APOSTÓLICO Y OBSERVADOR PERMANENTE DE LA SANTA SEDE A LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS, ACERCA DE LA SITUACIÓN EN VENEZUELA (19-21 DE JUNIO DE 2017, CANCÚN, MÉXICO

Señor Presidente,

La Delegación de la Santa Sede agradece la oportunidad que se le brinda de poder compartir su preocupación por la situación actual de Venezuela, así como su esperanza de que esta reunión en el marco de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos pueda ayudar a solucionar la grave crisis que vive el País. Como es bien conocido, desde el inicio de la crisis, tanto el Santo Padre, como la Secretaría de Estado y la Conferencia Episcopal Venezolana, en diversas intervenciones, han llamado a los poderes públicos y políticos, a que, superando los intereses partidistas y las ideologías, escuchasen la voz del pueblo, defendiesen el bien común, creasen un clima de serenidad y de paz social, respetasen la institucionalidad en favor de la convivencia nacional y favoreciesen la acción social de las instituciones nacionales e internacionales para enfrentar la innegable crisis que sufre Venezuela y que golpea fuertemente a su población. Por ello, la Santa Sede ha mantenido siempre una posición clara, reclamando a todos los líderes políticos el cese de la violencia e instando al respeto de la verdad y de la justicia.

Señor Presidente,

Sin dejar de exhortar a la negociación, ni de advertir de los peligros de los discursos belicistas y agresivos, la Santa Sede mostró, en todo momento, su disponibilidad a colaborar en la búsqueda de una solución pacífica, duradera y viable a la crisis venezolana, con la condición de que así lo solicitasen formalmente tanto el Gobierno como la oposición, como efectivamente ocurrió.

Como es sabido, en octubre y en noviembre de 2016, se celebraron encuentros de la Mesa del Diálogo Nacional en Caracas, y teniendo en cuenta que los acuerdos allí alcanzados no eran aplicados, el Cardenal Secretario de Estado, en nombre y por disposición del Papa Francisco, remitió una carta a las partes y a los restantes acompañantes el 1º de diciembre. En ella, en cumplimiento del rol de acompañamiento al que la Santa Sede había sido llamada, se solicitaba:

– Que se tomasen las providencias necesarias para la implementación urgente de medidas destinadas a aliviar la grave crisis de abastecimiento de comida y medicinas que estaba sufriendo la población, a la vez que se aseguraba la plena disponibilidad de las instituciones de la Iglesia católica, entre ellas Caritas, a prestar toda la ayuda posible, con los medios a su alcance, para salir de esta situación de emergencia social;

– Que las partes concordasen el calendario electoral que permitiese a los venezolanos decidir sin dilaciones su futuro;

– Que se tomasen las medidas necesarias para restituir cuanto antes a la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución;

– Que se encontrase el modo de acelerar el proceso de liberación de los detenidos.

Señor Presidente,

Con ocasión de la XXXVI Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano, celebrada recientemente en San Salvador, los obispos del Continente han señalado que, en Venezuela «se vuelve insostenible la falta de alimentación, la falta de medicinas y la falta de libertades».

La Santa Sede ve con preocupación cómo, pese a los esfuerzos realizados y que son por todos conocidos, la situación ha adquirido tintes dramáticos en los últimos meses. El 30 de abril, después del rezo del Regina Coeli, el Santo Padre, hizo un llamado al Gobierno y a todos los integrantes de la sociedad venezolana para que fuese evitada cualquier ulterior forma de violencia, se respetasen los derechos humanos y se buscasen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está golpeando a la población.

Al respecto, mi Delegación desea señalar que el actual clima de enfrentamiento también ha afectado a la Iglesia católica en Venezuela. Se han verificado episodios de amenazas a sacerdotes, irrupciones violentas durante las celebraciones litúrgicas, acusaciones injustificadas contra instituciones eclesiásticas y ataques difamatorios públicos contra algunos Obispos.

Pese a ello, la Santa Sede, partiendo de la convicción de que deben ser los propios ciudadanos quienes pongan las bases para solucionar los problemas internos, considera que no deben escatimarse los esfuerzos para ayudar a que el País salga de su grave crisis, pues como ha dicho el Papa Francisco el pasado 29 de abril «todo lo que se puede hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias».

Señor Presidente,

Con la única finalidad de promover el bien de todos y cada uno de los venezolanos y de favorecer una solución pacífica y democrática a la actual situación, la Santa Sede reitera su posición, ya conocida, de que una negociación seria y sincera entre las partes, basada en las claras condiciones indicadas en la mencionada carta del 1º de diciembre de 2016, comenzando por la celebración de elecciones directas, libres y trasparentes previstas para los años 2016 y 2017, serían la única vía de salida a la grave crisis en que se ve inmersa el País. A tal propósito, la reciente decisión gubernamental de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, en vez de ayudar a solucionar los problemas, presenta el riesgo de complicarlos ulteriormente y hace peligrar el futuro democrático del País.

Por otro lado, se valora muy positivamente la posibilidad de que un grupo de países de la región o, eventualmente, de otros continentes, elegidos tanto por el Gobierno como por la oposición, acompañen las negociaciones actuando como garantes. Muchas gracias, Señor Presidente.

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Comunicado de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana junio 2017

“La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia. “Prov 21:7

Ante la gravísima agudización de la violación de los derechos humanos y las libertades democráticas que sufren diversos sectores sociales de la Nación, esta Comisión quiere expresar:

1.A todos/as sincera solidaridad y cercanía espiritual, en momentos en que el gobierno, garante superior de los derechos, la paz y la seguridad pública, se ha convertido en su principal trasgresor, violentando y atacando residencias familiares de ciudadanos indefensos, agrediendo sin distinguir localidades ni personas, situación que consideramos social y moralmente injustificable.

2.Nuestra preocupación al observar que la mayor violencia la ejercen los organismos de seguridad, particularmente la Policía Nacional, la Guardia Nacional Bolivariana y colectivos que usando armas prohibidas, reprimen manifestaciones de personas que reclaman respeto a las libertades democráticas y el restablecimiento del orden constitucional roto como lo declaró la ciudadana Fiscal General de la República. 

3.Nuestro desacuerdo con el hecho público, notorio y comunicacional de la violación al derecho fundamental al debido proceso que tiene toda persona a ser juzgada por sus jueces naturales, ya que ha sido utilizada indebidamente la justicia militar en las detenciones y procesos iniciados, en absoluta contravención con el artículo 49 de la Constitución.

4.Nuestro rechazo a la convocatoria de una Asamblea Constituyente que niega y vulnera la progresividad de los derechos humanos y sumerge a la Nación entera en una situación de convulsión social y violencia. 

Por todas estas razones, la Comisión de Justicia y Paz:

•Insta al Estado Venezolano, particularmente al Consejo Moral Republicano, a velar por el efectivo respeto y garantía de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional.

•Exhorta al Ministerio Público, para que intente las acciones a que hubiere lugar contra los funcionarios públicos involucrados en hechos de violencia, para hacer efectiva las responsabilidad civil, laboral, militar, penal, administrativa o disciplinaria en que hubiere incurrido dichos funcionarios con motivo del ejercicio de sus funciones (Art. 280,281y 286).

•Exige al Poder Judicial, que conozca de las causas y asuntos que son de su competencia y que le correspondan en el conocimiento de las violaciones de los Derechos Humanos, recordándoles su independencia ante los demás poderes que garantizan la vigencia y el equilibrio del Estado de derecho, y que la potestad de administrar justicia emana de los ciudadanos y ciudadanas para que se imparta en nombre de la República y por autoridad de la Ley.

Encomendamos esta preocupante situación a la Virgen de Coromoto patrona de Venezuela y exhortamos a todos los sectores a trabajar por la paz, la concordia social, el respeto irrestricto a la vida sagrada de todo ser humano y a orar en todos los ambientes clamando a Dios por Venezuela.

+ Mons. Roberto Lückert

Presidente de la Comisión

de Justicia y Paz de la CEV.

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Crisis en Venezuela insta a la solidaridad; Cáritas activa EA

Con un registros de 65 pérdidas humanas y más de un millar de heridos por la oleada de protestas en Venezuela; el anuncio de Nicolás Maduro de modificar la constitución y la grave escasez de alimentos y medicamentos, el país sudamericano se encuentra en una crisis social, económica y política que, conforme pasa el tiempo, repercute severamente en la población.

“Venezuela está pasando por una crisis global, que ha llevado a nuestro pueblo al sufrimiento, y que no habíamos tenido nunca en nuestro cultura democrática. El pueblo se encuentra en mucha dificultad, en su convivencia social, de proveerse de alimentos y medicamentos” explica en un video Mons. José Luis Azuaje, Obispo de Venezuela y Presidente de Cáritas América Latina y el Caribe. 

Tan sólo hay que revisar el estudio que realizó la Cáritas nacional, entre octubre y diciembre de 2016, sobre la nutrición en niños titulado “Línea basal de un monitoreo centinela de la situación nutricional en niños menores de cinco años”, en el que muestra que de 787 menores evaluados en los distritos de Zulia, Vargas, Miranda y Distrito Capital, 80 padecen  desnutrición moderada, 94 desnutrición leve y 205 están en riesgo de desnutrición. 

“En esos niños con desnutrición leve, si interviene la familia y la organización (Cáritas), se mitiga el problema, pero la desnutrición aguda más bien empezó a subir porque si no interviene el Estado se amerita una intervención más fuerte para salvar estas vidas” señala Janeth Márquez, directora de Cáritas Venezuela. 

Aunado a lo anterior, la violencia de los últimos 60 días ha provocado la muerte de 65 personas, un millar de heridos y más de 2 mil personas detenidas. Cabe señalar que medios internacionales indican que dos terceras partes de los fallecidos no se encontraban en las manifestaciones, sino eran transeúntes u observaban algún acto de violencia y se convirtieron en víctimas inocentes.

Apoyo de la Iglesia Católica 

Por su parte y al tanto desde el inicio del conflicto, el Papa Francisco recibirá mañana, 8 de junio, a la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) para hablar sobre la crisis que atraviesa el país y buscar vías de diálogo que sumen voces para dar fin al conflicto. 

El clamor de los hermanos de Venezuela también ha alcanzado a la Confederación de Cáritas. Por ello, se ha activado el llamado de Emergencia (EA) con el objetivo de asistir y proteger el derecho a la vida y la dignidad de los grupos más vulnerables, brindando medicamentos, alimentos  y fortaleciendo a las organizaciones del país durante 12 meses, es decir, del 1 de julio de 2017 al 30 de junio del 2018.

Asimismo, se necesita el apoyo de las Cáritas a nivel región, por lo que ofrecemos a continuación los siguientes contactos para mayor información:  

Wilfredo Cervantes (Honduras)

Referente Regional de MAGRE (Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencias)

Correo: wilfredo.cervantes@gmail.com 

Tel. 504 237-2719; 504 237-3318

P. Francisco Hernández Rojas (Costa Rica)

Coordinador Regional del (SELACC) Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas 

Correo: frangdoh@gmail.com

Tel: (506) 22260715, 2291 0154 22914286

Mensaje de Mons. José Luis Azuaje Ayala

Presidente de Cáritas América Latina y Caribe

Obispo de la Diócesis de Barinas – Venezuela

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Ante crisis nacional, Obispos de Venezuela instan a la paz

Después del anuncio de la propuesta del Presidente Nicolás Maduro para convocar a una Asamblea Constituyente, en el que busca reescribir la Constitución venezolana, los Obispos del país emitieron su inconformidad, a través de un comunicado, porque la medida no soluciona los actuales conflictos, sino que busca “prolongar la permanencia de su Gobierno en el poder”.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) señaló en el documento la crisis del pueblo venezolano ante la falta de comida, medicamentos, seguridad, libre expresión y paz. Aunada la violencia que se vive desde hace un mes por las protestas y la propuesta del Gobierno de modificar la Constitución. 

“La propuesta Presidencia de una Asamblea Constituyente sectorizada para la reforma de la Constitución es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz  social, pues el objetivo fundamental de dicha Asamblea es Constitucionalizar el Estado Comunal”, señalan los Obispos de Venezuela.

Debido a la actual situación del país y a sabiendas que en este momento se debe “fijar la mirada en el Dios de la Vida y de la paz”, la CEV convoca a la ciudadanía a unirse a la Jornada de Oración por la Paz de Venezuela, el próximo 21 de mayo, para pedir por el cese de la violencia, la represión oficial y por la búsqueda de puentes de diálogo y caminos de reconciliación.

Por otra parte, el Papa Francisco, durante el Ángelus del pasado 20 de abril, expresó que “no dejan de llegar noticias dramáticas sobre la situación en Venezuela y el agravarse de los enfrentamientos, con numerosos muertos, heridos y detenidos”. También dijo manifestar su solidaridad y cercanía ante tal escenario.

Asimismo, animó a los Obispos del país sudamericano, a través de una carta, a no permitir que los “hijos de Venezuela”, se dejen vencer por la desconfianza o la desesperación “pues estos son males que penetran en el corazón de las personas cuando no ven perspectivas de futuro”. 

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Piden Obispos venezolanos manifestarse de forma pacífica en mega marcha

El pueblo de Venezuela se vio cimbrado en días pasados por la noticia del supuesto golpe de Estado perpetrado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra la Asamblea Nacional, lo que desencadenó una serie de protestas que alcanzarán su cumbre este miércoles, 19 de abril, en una mega marcha en contra del Gobierno de Nicolás Maduro y la crisis por la que atraviesa el país sudamericano. 

Ante tal escenario, la Iglesia venezolana no se muestra indiferente y exhorta a sus conciudadanos a defender el derecho de libre manifestación, para exigir un gobierno democrático que escuche el clamor de su gente, garantice su seguridad, dignidad y bienestar social.  

Con un comunicado, la Conferencia Episcopal Venezolana reconoce que cuando un Estado desconoce la democracia, pierde legitimidad en su desempeño, pues “su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política”. También lamentan que, actualmente, el país atraviesa por la concentración de los poderes públicos en un solo poder. 

Por lo tanto, los obsipos animan a los venezolanos a manifestarse, mediante una vía pacífica, y sin restricciones. Esto por el anuncio del Presidente Maduro de activar el llamado “Plan Zamora”, que da el poder a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para mantener el orden interno después del supuesto golpe, lo que está creando un clima de temor entre los manifestantes.

“La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho!  Su control no puede ser una represión desmedida.  La Constitución Nacional  la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica.  Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común” escriben en el documento.

Finalmente, la Conferencia pide a los manifestantes actuar de manera respetuosa y pacífica en lo que se espera sea una de las más grandes marchas en contra del actual gobierno.

PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

COMUNICADO

LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

1. En estos momentos de gran confrontación política, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hace a todos los venezolanos un llamado a  rechazar  cualquier manifestación de violencia y a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos.

2. La democracia se caracteriza, ante todo, por el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos. Cuando el Estado (o el Gobierno) los desconoce  o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política. Los ciudadanos conservan sus derechos, pero los ven disminuidos o anulados. Hay otros factores que niegan la democracia,  como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela.

3. Defender los derechos humanos fundamentales,  la vida, la libertad, la salud….y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano. Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo socio-político sino también al religioso. Para los creyentes, en efecto, Dios es el autor de la vida y su protector. El mandato divino “No matarás” es una defensa de la vida. En esta misma línea se inscribe el mandato de proteger la creación y promover una ecología integral.

3. Para los creyentes en Cristo, el mandato va más allá del “No matarás”.  En el Evangelio, Jesucristo nos manda: Amen a sus enemigos, recen por los que los persiguen (Mt 5,46).El cristianismo es el primero y fundamental humanismo,  fundamentado en la voluntad de Dios, lo que El quiere para la humanidad, y en su palabra.

4. La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho!  Su control no puede ser una represión desmedida.  La Constitución Nacional  la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica.  Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común.

5. La Conferencia Episcopal Venezolana respalda en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia.

6. La Conferencia Episcopal Venezolana pide a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico. Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a “la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho” (Papa Francisco, Bendición Urbi et orbi, 16.04.2017)

7. La Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones  la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas.

8. Que Jesucristo Resucitado y su Santísima Madre nos alcancen del Padre Celestial la iluminación para celebrar el  histórico 19 de Abril con dignidad, respeto y paz.

18 de abril 2017

PRESIDENCIA DE LA CEV

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