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Masacre de indígenas en aislamiento voluntario

Comunicado de la REPAM ante las noticias sobre la masacre de indígenas en aislamiento voluntario en la cuenca del rio Jandiatuba, Vale do Javari, Brasil

Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Papa Francisco, Santa Cruz de la Sierra. 09/07/2015

La Red Eclesial Panamazónica-REPAM, instancia de la Iglesia que congrega a instituciones y actores eclesiales presentes en la cuenca amazónica (agentes de pastoral, comunidades de base, religiosos/as, instituciones, equipos especializados y obispos) con el objetivo de acompañar a comunidades indígenas y campesinas en la Panamazonía en la defensa de su identidad, vida y territorio, manifiesta públicamente su dolor, indignación y fuerte repulsa ante las informaciones de una posible masacre perpetrada en el mes de agosto contra miembros de un pueblo indígena en aislamiento voluntario en el río Jandiatuba (São Paulo de Olivença-AM), región del Vale do Javari, próxima a la frontera entre Brasil y Perú. Según fuentes no oficiales, hasta 20 personas del pueblo indígena conocido como “flecheiros” podrían haber sido asesinados en un ataque llevado a cabo por un grupo de garimpeiros o buscadores de oro que operaban ilegalmente en la zona. Esta denuncia es objeto de investigación por parte de las autoridades brasileñas.

La región amazónica cuenta con el mayor registro de grupos indígenas en situación de aislamiento voluntario, localizados principalmente en la región fronteriza entre Brasil y Perú. Arrinconados por el avance de las fronteras económicas sobre los territorios que habitan, la mayor parte de estos pueblos optaron por controlar o evitar el contacto con la sociedad envolvente después de experiencias traumáticas y de extrema violencia. Solamente en la Tierra Indígena del Vale do Javari se cuenta con más de 14 registros de grupos aislados.

A pesar de ello, la presencia de madereros, pescadores ilegales y garimpeiros dentro de esta Tierra Indígena y a lo largo de la cuenca del río Jandiatuba es permanente, suponiendo una grave amenaza para la vida y la integridad física de los pueblos indígenas que allí habitan. De confirmarse la veracidad de la masacre, se trataría claramente de muertes que pudieron y debieron ser evitadas, lo que responsabiliza directamente al Estado brasileño por su falta de determinación y su omisión en el cumplimiento de sus obligaciones. La presencia de grupos ilegales en la región venía siendo denunciada hace tiempo y afectaba tanto a la Tierra Indígena Vale do Javari, ya homologada, como a otros territorios reivindicados por comunidades indígenas y sobre los cuales el Estado no ha iniciado hasta la fecha ningún procedimiento de reconocimiento. Tampoco las denuncias fueron atendidas por las autoridades.

Precisamente en estos días estamos celebrando el décimo aniversario de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Dicha Declaración se suma al Convenio nº 169 de la OIT para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras y territorios, a la libre determinación y a ser consultados siempre, de forma previa, libre e informada, cuando emprendimientos puedan afectar su vida y la integridad de los espacios que habitan. En 2016, la Organización de los Estados Americanos-OEA incorporó a los instrumentos del Sistema Interamericano de Derechos la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, haciendo mención explícita esta vez a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Estos tres instrumentos, articulados con otros Tratados, Pactos, Convenios y Mecanismos de Derechos Humanos, consolidan un marco sólido para la garantía de los derechos de estos pueblos y la definición de responsabilidades de los Estados.

Brasil es signatario de todos estos instrumentos internacionales que le confieren obligaciones irrecusables. Sin embargo, el país está viviendo en los últimos años un gravísimo retroceso en la garantía de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas. Iniciativas legislativas circulan por el Congreso Nacional y el Gobierno Federal con la evidente intención de reducir, limitar, condicionar o anular derechos de estos pueblos que ya están recogidos en la propia Constitución Federal. La ralentización de los procesos demarcatorios, los intentos de reducción de territorios ya homologados en beneficio de intereses económicos particulares y de grupos de poder para emprendimientos extractivos (como el reciente caso de la RENCA), la permisividad ante la ocupación ilegal de tierras indígenas y el desmantelamiento de los órganos públicos competentes – como es el caso de la FUNAI, instancia formal del gobierno de Brasil destinada a atender y precautelar todos los asuntos relacionados con los pueblos indígenas – son algunos de los elementos que caracterizan la relación actual del Estado brasileño con los pueblos indígenas. Esta política de retroceso y omisión  es directamente responsable por el aumento de la violencia contra los pueblos indígenas y por hechos gravísimos como la posible masacre que ahora está siendo investigada y que representaría un caso de genocidio. Necesitamos decir ¡Basta!. Unimos nuestra voz a la de los pueblos Amazónicos exigiendo  que el Estado brasileño apure con celeridad las circunstancias en las que se habría producido este acto de profunda violencia  e implemente medidas inmediatas para proteger la vida y el territorio de los pueblos indígenas de Vale do Javarí; que dé curso a los procedimientos administrativos para el reconocimiento de las tierras reivindicadas por comunidades indígenas en la cuenca del río Jandiatuba; que proceda a la retirada definitiva de los garimpos que continúan ocupando ilegalmente esta y otras muchas tierras indígenas del país, como es también el caso de la TI Yanomami; que abandone la política de retroceso en la garantía de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, renunciando definitivamente al curso de la PEC215 y del PL1610 y revocando inmediatamente el Parecer 001/2007 de la Advocacia Geral da União-AGU; y que cumpla, escrupulosamente, con las obligaciones que le confieren la propia Constitución Federal y los instrumentos de derecho internacional de los cuales es signatario.

Hacemos un llamamiento a los Estados nacionales que hacen parte de la cuenca amazónica para que asuman el compromiso ineludible de buscar caminos efectivos y claros de cooperación regional que tengan como objetivo la garantía de los derechos de los pueblos indígenas y, particularmente, de aquellos que se encuentran en situación de aislamiento voluntario, considerando para eso las realidades de frontera.

Por último, exhortamos a todas las personas de buena fe, a las comunidades eclesiales, las organizaciones sociales y toda la sociedad civil a manifestar nuestro firme rechazo ante esta nueva masacre y mantener una actitud inalterable de defensa de la vida y exigibilidad de los derechos humanos.

Presidencia, Vice-presidencia, Secretaría Ejecutiva y Comité Coordinador

Internacional de la Red Eclesial Panamazónica –REPAM-

Septiembre de 2017

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Posicionamiento de la Red Eclesial Panamazónica

Posicionamiento de la Red Eclesial Panamazónica –REPAM– ante la anulación de la intangibilidad del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y la habilitación para que privados aprovechen sus recursos naturales

“En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades 

aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, 

sino que deben convertirse en los principales interlocutores, 

sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. 

Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios… un espacio sagrado 

con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores… 

Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones 

para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos 

extractivos y agropecuarios que no prestan atención 

a la degradación de la naturaleza y de la cultura”. 

(Eníclica Laudato Si del Papa Francisco. No. 146) 

La Red Eclesial Panamazónica –REPAM– es una plataforma internacional presente en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela (en proceso en Surinam y en Guyana Francesa) que se compone de múltiples referentes de la Iglesia Católica (instancias locales, nacionales, regionales e internacionales, obispos, sacerdotes, religiosas-os, congregaciones, instituciones, comisiones, equipos especializados y misioneros-as) que trabajan en el acompañamiento y la defensa integral de los territorios, grupos vulnerables (con especial atención a pueblos indígenas y otras minorías), de sus derechos, en la promoción de la fe y del diálogo de saberes, y que impulsa alternativas de vida de acuerdo a las propias perspectivas de los pueblos y comunidades que habitan en el territorio Pan-amazónico.   

Entre los procesos prioritarios que la REPAM promueve, junto con muchos otros propiamente de índole pastoral, está la Promoción, Defensa y Exigibilidad de los Derechos Humanos en la Panamazonía, para lo cual tiene una propuesta formativa, y en la cual hemos contado con la presencia de líderes indígenas y agentes de Iglesia que viven, trabajan y sirven en el territorio Amazónico. Uno de los casos acompañados por la REPAM es el del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure –TIPNIS-.  Área protegida y Parque Nacional desde 1965, y declarado Territorio Indígena en 1990.  Es por eso que conocemos y sentimos una cercanía muy particular con este territorio y con la misión de toda la Iglesia en Bolivia, que también ha sido víctima de ataques mediante falsos testimonios en su contra.

Como REPAM expresamos nuestra profunda preocupación e indignación por los acontecimientos recientes con respecto a la aprobación del proyecto de ley que anula la intangibilidad del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), y que permite que privados aprovechen sus recursos naturales. Es especialmente preocupante que la mayoría del Congreso en la Comisión de Región Amazónica, Tierra Territorio, de la Cámara de Diputados, así como la mayoría en el Senado, aprobaron y validaron esto que va en contra de todos los principios y postulados sobre los que se sostiene la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009, reconocida mundialmente por sus claras propuestas con respecto al cuidado y protección de los derechos de los pueblos indígenas y de la naturaleza. 

No se puede admitir que dirigentes políticos se posicionen bajo los postulados de la opción preferencial por los pueblos y del cuidado de la madre tierra, y al mismo tiempo, favorezcan los intereses de grupos particulares para la explotación de los territorios que son fuente de vida para los pueblos indígenas y mestizos que ahí habitan, poniendo en riesgo el bienestar futuro y la dignidad de los pueblos tradicionales que ahí habitan. 

Fieles a nuestra vocación de Iglesia e inspirados en la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, hemos acompañado también las valientes posiciones de los Obispos de Bolivia, quienes desde hace años hacen conciencia sobre la importancia del cuidado de la naturaleza y del respeto de los pueblos indígenas y comunidades, y sus territorios, mediante sus Cartas Pastorales (“El Universo don de Dios para la vida” de 2012, “Tierra Madre fecunda para todos” del año 2000, y otros). Hemos acompañado cercanamente el esfuerzo serio, profesional y sobre todo transparente de las instancias que hacen parte de la REPAM, como la Pastoral Social Cáritas, que en los primeros meses del 2013, mediante una Comisión compuesta la Pastoral Social Cáritas Bolivia y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (Apdhb), visitó las comunidades del TIPNIS para verificar la manera cómo se realizó la consulta del Gobierno, bajo la cual el gobierno quiere amparar la actual decisión. Unas 22 de 36 comunidades del TIPNIS, expresaron que los delegados del Gobierno los engañaron con respecto a la “intangibilidad” para lograr un resultado positivo en la consulta sobre la construcción de una carretera a través del parque.

Reiteramos y secundamos con fuerza y decisión lo que el documento de la Comisión verificadora concluye sobre la consulta realizada por el Gobierno, en la que se indica con argumentos claros y sustentados que deben ser escuchadas las voces de las comunidades que expresan disconformidad y se sintieron manipuladas, y el cual establece que dicha consulta: 

  • no fue previa porque dos años antes ya estaba suscrito el contrato con la empresa brasileña a quien se le habría de delegar parte del proceso de construcción de la carretera;
  • no fue libre porque hubo hechos de coerción, y no se respetaron usos y costumbres de las poblaciones indígenas en sus mecanismos de consulta apropiados;
  • no fue informada porque no se informó adecuada y transparentemente a las comunidades del impacto ambiental de la obra:
  • y tampoco fue de buena fe. A los indígenas les decían que si se mantenía la intangibilidad del TIPNIS, ellos no podrían cazar, pescar, construir, ni hacer obras en el lugar (lo cual constituye una falta a la verdad), pero, por el otro lado (sin claridad al respecto), se les dijo que rechazar la intangibilidad significaba aceptar la construcción de la carretera.  

El conflicto por el TIPNIS se reactiva después de seis años, cuando se realizó la octava marcha en defensa del territorio y parque nacional, y en contra de una vía que cruzaría por el corazón de la reserva. Producto de esa movilización, la cual fue reprimida brutalmente por las fuerzas del orden, y que todavía queda impune, se promulgó esta Ley 180 que sostenía la protección plena del Territorio doblemente por ser Reserva natural y Territorio indígena.

La pérdida del estatus de intangibilidad del TIPNIS, la apertura a concesiones extractivas y para el  monocultivo, y la construcción de la carretera, significará sin duda ninguna, la paulatina destrucción de sus reservas naturales que son vitales, como ya aconteció en territorios colindantes explotados por productores cocaleros; podría representar el etnocidio del pueblo Chimán que vive en semi-aislamiento voluntario; y provocará la pérdida de la capacidad de autodefinición y la eventual desaparición de costumbres vitales y culturales de los pueblos Yuracaré y Mojeño trinitario que pueblan en su mayoría dicho territorio, así como las de los pueblos Mojeños ignacianos y Movima.

Los miembros de la Iglesia en ese territorio, y que hacen parte de la REPAM, expresan claramente que el supuesto desarrollo y apoyo a la promoción de los pueblos indígenas que habitan en el TIPNIS prometido como resultado de la construcción de la carretera es mentira, o por lo menos lo es para la mayor parte de los pobladores, dado que esta vía de comunicación alcanza a muy pocas de dichas comunidades. Ellos denuncian, y denunciamos con ellos, identificándonos como una sola Red Eclesial Panamazónica, que el interés prioritario está en facilitar los procesos de monocultivo de la hoja de coca, y no con miras al genuino bienestar de los legítimos propietarios y pobladores del TIPNIS.

Es por eso que, siguiendo el llamado de la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco y los posicionamientos valientes y firmes de los Obispos de Bolivia, y muchos otros en la región, denunciamos firmemente estos acontecimientos, pidiendo se dé marcha atrás al proceso de derogación de la ley que asegura la intangibilidad del TIPNIS, hasta no realizar una adecuada consulta validada con presencia de organismos internacionales especializados y con adecuados estándares e información transparente. 

Como REPAM llamamos a la articulación de esfuerzos para promover un diálogo genuino y transparente, y para ejercer la denuncia profética, sin afanes de protagonismo particular, sino de promover una profunda conciencia humanitaria para exigir que se respeten los derechos de los pueblos indígenas a la luz de los acuerdos y convenios internacionales (sobre todo el No. 169 de la OIT), y sobre la base de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 (sobre todo los Arts. 19, 23, 25, 27, 29, 31 y sobre todo el 32), que aseguran el adecuado respeto de la libre determinación de los pueblos, la realización de consultas bajo los estándares internacionales y adecuado a sus propias identidades, y la protección integral de sus territorios frente a intereses extractivos gubernamentales o privados. Asimismo, animamos al pueblo Boliviano a que exija el cumplimiento irrestricto de los derechos de la naturaleza como lo establece su propia Constitución. 

Los pueblos tienen derecho a la resistencia pacífica, pero decidida, cuando se vulneran sus justas aspiraciones y su propia identidad, más aún cuando lo que está en juego es la calidad de vida de las actuales y futuras generaciones. 

“La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, 

devastada, vejada impunemente. 

La cobardía en su defensa es un pecado grave… 

Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, 

a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– 

la adopción urgente de medidas apropiadas. 

Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra”.

(Discurso del Papa Francisco a los Movimientos Populares. Santa Cruz, Bolivia. Julio de 2015)

 

Presidencia, Vice-presidencia, Secretaría Ejecutiva y Comité Coordinador Internacional de la

Red Eclesial Panamazónica –REPAM-

Agosto de 2017

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Cardenal Hummes anima a Obispos venezolanos a crear red en defensa de la Amazonía

Crear una red y articular actividades en defensa de la Amazonía fue lo que pidió el Card. Cláudio Hummes, presidente en Brasil de la Comisión Episcopal para la Amazonía, a los Obispos de Venezuela, durante la centésima octava Asamblea Ordinaria Plenaria, la cual se llevó a cabo del 7 al 12 de julio en Caracas.

Con el ánimo de intercambiar ideas y experiencias con los obispos del país sudamericano, el Card. Hummes acudió a la Asamblea donde habló del trabajo de la Red Eclesial 

Panamazónica (REPAM) y su compromiso por el cuidado de la Amazonía, cuyo territorio comprende Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. También abarca Venezuela; al sureste del país y representa una quinta parte del territorio. Por ello el interés de animar la creación de la red en Venezuela.

“Crear conciencia en el continente sudamericano de la importancia de la foresta amazónica para la humanidad entera y establecer entre las Iglesias de las naciones interesadas en una pastoral conjunta y un modelo que esté al servicio de los pobres y del bien común” señaló el cardenal brasileño.

Asimismo recalcó la importancia de la encíclica del Papa Francisco “Laudato Si”, en la que aborda el cuidado de la casa común, así como el profundo interés de Obispo de Roma por el tema, como lo demostró en 2013 en Río de Janeiro, durante el encuentro con el episcopado brasileño, en donde el Papa afirmó que la Amazonía es como “un papel de tornasol, una prueba para la Iglesia”.

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REPAM: compromiso con la creación

Cerca del 20 % de agua dulce del planeta se encuentra en la Amazonía (territorio que corresponde a 9 países del continente americano). Sin embargo, múltiples amenazas hacia esta región ponen en peligro el vital líquido. En este sentido, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) se ha convertido en su guardián desde hace poco más de tres años.

La Red articula organismos comprometidos en proteger los recursos naturales de la Amazonía, así como acompañar a los pueblos originarios en la búsqueda de su derecho de permanencia. El Papa Francisco, en Laudato Sí, hace énfasis en cuidar la creación en conjunto con estos grupos para denunciar los peligros en la región y buscar caminos hacia un desarrollo sustentable.

En consecuencia de esto, la REPAM presentó en marzo pasado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de una audiencia, cuatro casos que atentaban contra la integridad de los habitantes de diferentes regiones: lo pueblos Awajún-Wampis en Perú (falta de consulta previa); pueblo Jaminagua-Arará en Brasil (nno demarcación de tierras indígenas); Tundayme en Ecuador (minería a cielo abierto y Buriticupú en Brasil (red ferroviaria que divide el territorio).

También hubo otros espacios de incidencia en el Bank Information Center (donde vigilan las políticas del Banco Mundial, el Departamento de Estados de EU, la USAID (Agencia Estadounidense para el Desarrollo), Amazon Watch, la Universidad de Georgetown y la Universidad Católica de América.

“El Dios que ama la vida, alienta el camino de las comunidades que luchan por sus derechos. Sin tierra no hay vida, no hay derechos. Compartir sus justas reivindicaciones es un honor. Les asistes la autoridad de quien ha sido víctima de atropello, se levanta y se convierte en protagonista de su historia de lucha” Mariángel Marco Teja, quien contó su testimonio como agente de pastoral de Tundayme en la Universidad Católica de América.

Los integrantes de la REPAM  coincidieron que la visita a Washington permitió fortalecer mecanismos para continuar con la labor de la defensa de los pueblos originarios, que repercute también en el cuidado de la creación. Medidas cautelares, monitoreo geográfico, corte interamericana de justicia y soluciones amistosas con las partes involucradas son algunos elementos que la REPAM potencializará en las comunidades en las que tiene presencia.

 

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Apoyo a política pública que proteja los recursos naturales en la Amazonía

Bogotá, 29 de junio  de 2017. Para los próximos años la REPAM Colombia le apuesta a apoyar una política pública que incluya el principio de precaución para la Amazonia en proyectos o actividades extractivas de recursos no renovables, así se planteó luego de finalizar el III Encuentro de Red Eclesial Panamazónica (REPAM)  Colombia realizado en Leticia (Amazonas).

Se trazó una hoja de ruta que también se propone el diseño de una catedra amazónica que busca sensibilizar, formar e incidir sobre la Amazonia a partir de los componentes: espiritual, teológico, ecológico y pastoral.

Al respecto la Hermana Dora Ramos de la Arquidiócesis Villavicencio, planteó la necesidad de “articular entre la  Iglesia y las entidades públicas y privadas acciones que permitan la defensa del territorio, sensibilizar a la población entendiendo que el bioma amazónico es nuestro pulmón, y  encaminar acciones sobre el conocimiento del territorio”. 

Por su parte Monseñor Medardo de Jesús Henao, Obispo de Mitú, propuso “acompañar el empoderamiento de la comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas y foráneos (que también hacen parte de esta región), con el propósito de cuidar nuestra amazonia. De igual forma fortalecer la riqueza cultura  y ancestral del territorio” añadió que es muy importante contar con  asesoría jurídica frente a las normas que están permitiendo la deforestación y el desplazamiento de comunidades indígenas.

“Desde la REPAM  estamos buscando unidad y articulación y utilizar los medios legales para enfrentar las problemáticas. También queremos que los niños y jóvenes  se eduquen sobre las riquezas y la realidad de su territorio. También queremos incidir para revertir los procesos que afectan negativamente nuestro territorio y renegociar las políticas extractivas” manifestó Libardo Guisa Santamaría, líder campesino del Castillo (Meta).

Monseñor José Figueroa Gómez, obispo de Granada (Meta) señaló que  “debemos tomar conciencia del potencial ambiental que tenemos y que no lo podemos destruir. Es necesario desde los niños y jóvenes poder infundir el contenido del cuidado de la naturaleza”. 

El plan de acción de la RED se orienta en clave de reconciliación, inspirados en el llamado del Papa Francisco para el cuidado de la casa común en la encíclica “LAUDATO SI”.

Otros temas destacados del plan de acción

•Se estableció una línea de trabajo orientada a la formación e implementación de alternativas productivas Amazónicas (ejemplo fincas amazónicas).

•Se busca que las jurisdicciones eclesiásticas logren mapear las amenazas extractivistas y así se incida ante los estamentos del Estado y los entes de control. De igual manera se pretende desarrollar programas de formación e información a las comunidades, organizaciones, alcaldías sobre la vocación de la Amazona y de sus amenazas.  

•Se pretende promover y fortalecer alianzas con organizaciones locales regionales, nacionales o internacionales que  promuevan o tengan interés en acciones en favor de la protección y defensa del bioma amazónico.

La realización de este encuentro reunió cerca de 100 personas, representantes de las 12 jurisdicciones eclesiásticas de la Orinoquia y la Amazonia colombiana, en la cual se buscó el reconocimiento de nuevos retos y apuestas comunes en la labor pastoral.

 

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