No estamos con el pobre, sino estamos contra la pobreza: Gustavo Gutiérrez


22 octubre, 2014

La desigualdad en el mundo nunca había sido tan grande, pero lo más desafiante para la fe cristiana es que se trata de una injusticia que ha sido construida por el propio hombre.

Nuestro compromiso es rechazar la pobreza: “no estamos con el pobre, sino contra la pobreza, que siempre es un mal”, apuntó fray Gustavo Gutiérrez ante los 180 asistentes al XVIII Congreso Latinoamericano y del Caribe Cáritas, que se celebra en Medellín, Colombia.

El llamado fundador de la teología de la liberación provocó una gran expectación al presentar su ponencia “La dimensión social de la evangelización”, sobre la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium, particularmente el capítulo cuatro.

Fray Gustavo explicó cómo la opción por los pobres que ha tomado la Iglesia, especialmente la latinoamericana, es teológica.

“La pobreza es una vivencia que desafía la fe”, dijo.

En el fondo la pobreza es muerte, pero una muerte temprana pues lanza al hombre a la insignificancia. Se trata de un gran reto porque la ayuda inmediata no basta, hay que ir más lejos.

“Hay que luchar por la justicia, pues la condición de pobreza no es un destino, es una injusticia que ha hecho el hombre. La ayuda inmediata es necesaria”.

Recordó la complejidad que implica reconocer la pobreza, pues no se trata de un hecho meramente económico. El pobre, dijo, es el que no cuenta, el insignificante por distintas razones, pueden ser raciales, culturales o de género: “la condición de las mujeres es la de pobreza; el pobre es el que no tiene derechos”. 

Puso el ejemplo de aquellos que quieren hacerse pobres y deciden irse a vivir 15 días a los Andes, con una familia que vive en la marginación: se visten igual que ellos, comen lo mismo que ellos, se toman fotos, las envían a sus familiares y se acabó.

“Eso no es vivir la pobreza real, puede ser una forma de conocer al pueblo, pero no es pobreza, porque tenemos todos los medios para salir de ahí. La pobreza real es realmente estar a la intemperie. Cada uno tiene que buscar su camino de pobreza, no se trata de imitar, pues para imitarlos tendríamos que hacernos lobotomías en el cerebro”. 

Con la indefensión en que se encuentran los pobres, hay que ser solidarios. 

“¿A poco creen que monseñor (Óscar Arnulfo) Romero, que decía que para estar cerca de Dios, había que estar cerca de los pobres, era alguien que imitaba a los pobres?… pero era tan solidario que dio su vida por ellos”.

Lo anterior, lo presentó fray Gustavo para explicar la diferencia entre la pobreza real, la espiritual y la voluntaria.

Recordó que la Biblia siempre ha rechazado la pobreza real, mientras que habla de una pobreza espiritual que no tiene como principio un rechazo a los bienes materiales. Se trata, dijo, de poner nuestras vidas en manos de Dios, como en la infancia espiritual. 

La pobreza espiritual es alimentarse de la voluntad del Padre, como dice Jesús en el Evangelio de Juan, lo cual va exigir una vida austera. 

La pobreza voluntaria se da cuando se conjuga el rechazo a la pobreza y las exigencias de la pobreza espiritual, cuando reconocemos los destrozos que causa la pobreza y que debemos amar como Dios nos amó.

Para significar la alegría con que deben trabajar las Cáritas en su lucha contra la pobreza en la región, Gustavo Gutiérrez terminó su charla recordando las palabras de León Bloy: 

“La única tristeza que le está permitida a un cristiano, es la de no ser santo”. 




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