Cáritas Argentina impulsa el deporte como escuela de vida

Cono Sur Argentina Desarrollo Humano Integral y solidario
14 julio, 2020

Destinada fundamentalmente a los sectores más postergados, la propuesta tiene como objetivo potenciar la dimensión pastoral de las distintas iniciativas deportivas que se realizan en la Iglesia Argentina, promoviendo una mejor organización comunitaria, contribuyendo con criterios metodológicos y generando integración entre las mismas.

Buenos Aires, 6 de julio de 2020. – “El vínculo entre la Iglesia y el mundo del deporte es una maravillosa realidad que se ha fortalecido a lo largo del tiempo, por lo que la Comunidad Eclesial ve en el deporte un instrumento poderoso para el crecimiento integral de la persona humana. Comprometerse en el deporte, de hecho, nos lleva a mirar más allá de nosotros mismos y de nuestros propios intereses, de una manera sana; entrena el espíritu de sacrificio y, si se organiza bien, promueve la lealtad en las relaciones interpersonales, la amistad, y el respeto a las normas”.

(Papa Francisco, Discurso al Comité Olímpico Europeo, 23 de noviembre de 2013)

Fiel a este espíritu, Cáritas Argentina presentó su propuesta para impulsar el deporte y generar espacios comunitarios organizados para la contención, integración, y desarrollo humano para niños, niñas y jóvenes que se encuentran en los barrios más postergados de todo el país. El objetivo es sumar asociaciones y clubes de las zonas más vulnerables del país para coordinar y planificar experiencias deportivas que contribuyan a esos objetivos.

La iniciativa recoge las inquietudes de muchas comunidades del país, que están en la búsqueda de espacios de prevención que respondan a una realidad de vulnerabilidad. Y, también, asume y potencia en gran medida una tradición pastoral en la Iglesia, que siempre entendió al deporte como una escuela de formación y crecimiento para los jóvenes. De hecho, en todas las parroquias de Argentina suele haber una pelota y un espacio para jugar con ella. La propuesta es dar un paso más y convertir ese espacio en un ámbito de integración más organizado, con personas que acompañen y ayuden a ordenar, a poner reglas, a vivir los valores del deporte, contribuyendo al crecimiento personal de los jóvenes.

“El deporte para nosotros es una escuela de vida y sabemos que a través él se pueden enseñar muchísimas cosas en la infancia y en la juventud”,  explica el Padre José María “Pepe” Di Paola, un reconocido sacerdote porteño, muy cercano al Papa Francisco, que actualmente coordina la Pastoral de Drogodependencia de la Iglesia en Argentina. “Lo que buscamos es lo que, tal vez, caracterizó a la Argentina en otros tiempos, donde el deporte estaba al alcance de todos y sirvió también para articular otras iniciativas, como políticas sanitarias o educativas en nuestro país”, agrega

Popularmente conocido como “el Padre Pepe”, Di Paola comenzó, hace casi dos décadas, un destacado trabajo pastoral en los barrios más postergados de la ciudad. Junto a otros sacerdotes, y con el incondicional acompañamiento del Cardenal Bergoglio, entonces Arzobispo de Buenos Aires, impulsó el nacimiento de los denominados Hogares de Cristo, que son centros comunitarios que brindan contención y cuidado a personas atravesadas por problemas de adicciones. Cáritas Argentina acompaña esta tarea desde hace varios años, tejiendo una red de más de 180 de estos Centros Barriales ubicados en los sectores más marginados del país.

En la Iglesia Argentina, actualmente, hay muchas experiencias relacionadas con el deporte que ya están en marcha. En algunos lugares hay trabajos parroquiales organizados, con espacios para fútbol con profesores, e incluso algunas comunidades crearon sus propios clubes, con varios deportes, en barrios postergados. También es frecuente el trabajo articulado con pequeños clubes locales y hay diócesis que organizan sus propias olimpíadas, que  son un lugar de encuentro para jóvenes de distintos lugares. La propuesta, ahora, es ir potenciando y relacionando estas iniciativas, animar la creación de nuevos espacios y llegar a tejer una red más organizada que tenga alcance nacional.

El Padre Di Paola explica que el deporte es un aspecto especialmente importante para el trabajo de prevención en los barrios, que –detalla- se apoya sobre las “3 C”: capilla, club y colegio. “Vemos que si estas instituciones son fuertes en un barrio, los jóvenes por más problemas personales o familiares que tengan, van a tener 3 lugares en dónde apoyarse y así van a poder desarrollar su vida y sus capacidades. Pero nos encontramos con barriadas muy grandes, por ejemplo en el Gran Buenos Aires, donde no hay club o donde no hay capilla, o no hay colegio. Y donde para alcanzar estas 3 cosas tienen que tomarse un colectivo o caminar muchas cuadras. Por eso, la promoción del club que ofrece deportes nos parece muy importante”.

“En ese sentido, -prosigue- tenemos que valorar mucho las propuestas de los antiguos clubes de barrios, a los que hay que apoyar y tratar de reflotar, con ayuda de la comunidad y del Estado, para que vuelvan a tener ese valor que tenían. Y tienen que surgir nuevos clubes de otras organizaciones, donde puedo poner el ejemplo de las parroquias de las villas, que casi todas tienen clubes”.

El Padre Di Paola piensa que, en el fondo, se trata de “retomar un camino que se inició hace mucho tiempo, porque de hecho tenemos clubes importantes que fueron iniciados por parroquias, como Patronato de Paraná, como San Lorenzo de Almagro, como tantos otros. Y creemos que, a través de esta pastoral que puede llevar adelante Cáritas, se puede unir mucho del trabajo que se viene realizando en los barrios de todo el país, reorientarlo y darle mucha fuerza a nivel nacional”.

En el contexto de la emergencia sanitaria, esta iniciativa es asumida además como una herramienta de enorme valor para acompañar la difícil situación que enfrentarán los barrios más postergados al final de la pandemia. Mientras tanto, comenzarán a relevarse las experiencias de trabajo que ya existen en todo el país y, con esa información ya sistematizada, se realizará, hacia fin de año, un encuentro virtual con los referentes para intercambiar ideas, unificar criterios y comenzar un camino con una agenda común.

Más adelante, en la medida que se pueda, está previsto empezar a conectar los clubes que están cerca, para tratar de formar pequeñas ligas locales, y, en un futuro no muy lejano, soñar con olimpíadas, zonales o diocesanas,  hasta llegar a realizar alguna acción (campeonato, olimpíada, etc.) en el plano nacional.

“Apostamos a todo esto –resume el Padre Di Paola- , creemos que entre Cáritas, la Pastoral de Adicciones, los Centros Barriales, las parroquias y comunidades, se puede armar un trabajo serio de lo que significa una pastoral de la Iglesia en este sentido. Pensemos que la Iglesia, o que `el patio de la iglesia´, ha sido siempre un lugar de encuentro y ha brindado un sentido de pertenencia para el desarrollo de capacidades, para los sueños, para el nacimiento de muchas vocaciones de servicio a la comunidad. Creo que hoy, más que nunca hacen falta estos `patios´, más organizados en forma de clubes. Tal como, en el fondo, lo hizo la Iglesia desde siempre, aunque con una conciencia diferente, porque era otro contexto social”, concluye.

 

 

 

 

 




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