En la espera de la canonización de Mons. Romero

Hoy 23 de marzo, hace 37 años, Monseñor Romero pronunciaba en la catedral una valiente homilía dirigida al Ejército y la Policía para exigir el cese de la represión en El Salvador. Al día siguiente, mientras preparaba la mesa para recibir el Cuerpo de Jesús en la capilla del hospital La Divina Providencia, un francotirador arrebató con un certero disparo la vida de quien ya es considerado un santo. 

Mons. Óscar Arnulfo Romero fue un Arzobispo salvadoreño conocido por su gran actividad pastoral y las constantes denuncias que realizaba en contra de la violencia militar y revolucionaria que cobraba la vida de civiles y sacerdotes en su país, además de su constante acompañamiento con los pobres.

Debido a su compromiso con el pueblo salvadoreño y su ferviente lucha por preservar la dignidad y paz, en 2015, en el marco de su muerte, el Papa Francisco proclamó Beato a Mons. Óscar Romero. Un año después de este pronunciamiento, la canonización se encuentra muy próxima.

En pasados días, la Conferencia Episcopal de El Salvador, en visita ad limina, que realizan cada cinco años las Iglesias de cada país al Papa en el Vaticano, estuvieron con el Pontífice, quien les expresó que será pronto la canonización de Mons. Romero, sin embargo, hay que respetar el proceso de la Santa Sede.

“Fue una audiencia muy cálida, muy cercana, un diálogo abierto con mucha confianza y él (Papa Francisco) hizo observaciones, pero sobre todo hablamos nosotros y el tema principal fue Romero y también el padre Rutilio Grande (asesinado también por un comando en 1977)”, explicó en entrevista Mons. Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador y Presidente de Cáritas El Salvador.

Hay que recordar que a finales de febrero del año en curso, el país centroamericano culminó el proceso de instrucción de un testimonio sobre un posible milagro concedido por intercesión de Mons. Romero, que fue enviado a Roma para que pueda ser ratificado y así proceder con el proceso de canonización.

También el proceso de beatificación había quedado estancado durante años, pero con la llegada de Francisco se aceleró y fue declarado “mártir por odio de la fe”, por tanto, pudo ser proclamado beato sin la necesidad de demostrar un milagro por su intercesión.

Cabe señalar que  Mons. Romero es patrono de Caritas, la caricia de la Iglesia a su pueblo, porque, al igual que el prelado, la institución trabaja para lleguen a su fin múltiples situaciones de violencia, pobreza e injusticias que, a diario, se suscitan en el mundo. 

“Todos podemos celebrar el legado de Romero, siguiendo su ejemplo: desafiando la injusticia donde quiera que esté y negándonos a permanecer en silencio, sobre los problemas que mantienen a las personas en situación de pobreza” se escribe en la página oficial de Cáritas en un artículo sobre Mons. Óscar. 

Por lo pronto, queda esperar los avances del Vaticano para que dé la distinción a quien supo guiar, defender y proteger a un pueblo golpeado por la violencia, siendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. 

Entrevista a Mons. José Luis Escobar

Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador 

(ROME REPORTS)

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