Haití vive una profunda crisis política, social y económica: Cáritas

Caribe Haití Dignidad, DDHH y Paz
7 noviembre, 2019

¡La crisis política, social y económica en Haití es profunda!

Desde hace varios meses, el país sufre una inestabilidad sin precedentes. El caos y la anarquía se extienden a las calles a gran velocidad. Todas las actividades en todo el territorio nacional están paralizadas. Y la vida se vuelve imposible en algunos lugares. Las manifestaciones planificadas y espontáneas, en su mayoría violentas o
pacíficas de todos los sectores y fuerzas vivas de la sociedad haitiana, ocupan las calles de todas las grandes ciudades del país.

Aparte de las escenas de saqueo, destrucción, robo e incendio, estamos empezando a tener puntos de rescate. Los activistas, protegiendo sus barricadas, exigen sumas a los transeúntes para cederles el paso, o los asaltan directamente para despojarlos. La ciudad de Les Cayes es el bastión de estas prácticas. Incluso la Cáritas de Les Cayes pagó el precio, ya que fue saqueada y saqueada el viernes 27 de septiembre de 2019. Se le ha enviado una nota a tal efecto.

Todo esto es para exigir la salida incondicional del Presidente Jovenel Moise, que lleva en el poder unos treinta y tres meses. Para algunos, no ha cumplido sus promesas y mantiene la corrupción. Para otros, no tiene competencia y capacidad para satisfacer las necesidades de la población. Y cuando trata de dirigirse al pueblo, su discurso no hace más que encender fuego en la clase política. La oposición es cada vez más radical, y la posibilidad de diálogo entre las dos partes no es evidente. Mientras tanto, el pueblo se hunde en la miseria y el tejido social se destruye aún más. Mientras que la proliferación de grupos armados en los barrios populares se acentúa.

Se han levantado voces para denunciar la situación y recordar a los protagonistas el carácter suicida de su proyecto nacional, si realmente lo tienen. Incluso los religiosos católicos han organizado una marcha pacífica por las calles de Puerto Príncipe y otras grandes ciudades del país, para expresar su pesar. «Algo tiene que cambiar en Haití en 2019».

El ejercicio fiscal 2018-2019 es un poderoso testimonio del deterioro gradual de la economía del país y de las dificultades para remediar la situación. Esta crisis infernal hace que la economía de renta, ya precaria e insostenible, sea aún más insolvente con un crecimiento del PIB inferior al 1%. La inflación es galopante, pasando a dos dígitos alrededor del 19,2%. La depreciación de la moneda local se acelera, y la tasa de desempleo alcanza el 66%. Todo esto está corolario con una deuda pública que se aproxima a un récord este año. Este cuadro, tal como ha sido pintado, es una serie de problemas a los que los sucesivos gobiernos, desde hace varios decenios, han descuidado u olvidado dar respuestas:

  • La corrupción generalizada
  • La injusticia social
  • La degradación del medio ambiente.
  • Falta de política pública, sistema fallido
  • Sistema judicial decadente, que aboga por la impunidad y la lucrativa
  • Inflación y la grave inseguridad alimentaria
  • Degradación del medio ambiente.

La Operación «País lock» es una estrategia utilizada desde los días 6, 7 y 8 de julio de 2018 como una forma de resistencia, cuyo resultado es el arresto domiciliario. Ya han transcurrido ocho (8) semanas desde que casi nada funciona. Las carreteras nacionales y las vías secundarias están bloqueadas. Las escuelas están cerradas en casi todos los municipios de los 10 departamentos. Las familias son descapitalizadas, su poder adquisitivo disminuye considerablemente y los cadáveres llenan las calles. Las instituciones financieras y comerciales están funcionando a un ritmo lento; la
administración pública está casi disfuncional, mientras que las organizaciones no gubernamentales y religiosas, como Caritas Haití, desarrollarán estrategias de funcionamiento flexibles.

¡Mientras tanto, la miseria está en su apogeo! Porque, el sector informal, del que depende más de la mitad de una población ya vulnerable, está siendo despojado. Los «Madan Sara» son incapaces de vender sus productos y pierden su capital. La producción local se degrada aún más; las ciudades de las provincias no reciben alimentos de primera necesidad procedentes de Puerto Príncipe.

Los sufrimientos de los hombres y mujeres de Haití están creciendo y no parecen constituir una prioridad para aquellos que tienen o usurpan responsabilidades en ese país. Su obstinación sólo agrava el dolor de los más vulnerables. Y la solución de la sabiduría, solicitada por la Conferencia de Obispos de Haití, tarda a venir. Sin darse cuenta, o de manera planificada, los protagonistas de la crisis actual están destruyendo o robando la esperanza de todo un pueblo, acentuando su imagen como escaparate de la pobreza.

Caritas Haiti, fiel a su misión, quiere estar siempre presente en las comunidades entre los pobres, entre las familias vulnerables. Si algunas Oficinas diocesanas logran funcionar tímidamente, otras sólo pueden asegurar cierto mantenimiento de manera virtual. La Oficina Nacional trabaja intermitentemente y las restricciones se establecen en relación con los viajes a las diócesis. Y en los últimos diez días, nadie podía presentarse; Delmas 65, nuestra Sede ha estado en el centro de los enfrentamientos. Sin embargo, la vigilancia de los vecinos nos ha protegido de lo peor. Pero, la calma
tarda en llegar.

Cáritas Haití se enfrenta hoy a tres grandes interrogantes que deben ser objeto de análisis y reflexión en las próximas sesiones de trabajo:

1. ¿Hay que mantener las prácticas o estrategias antiguas o hay que innovar?
2. ¿Qué tenemos que proponer como acción para responder a las necesidades de las poblaciones
víctimas de esta crisis?
3. ¿Cómo prestar atención al clamor de los pobres en un país que alimenta la pobreza, la desigualdad y la exclusión?

A pesar de estos interrogantes, Caritas cree que una respuesta es urgente, porque los pobres nos necesitan. Se requiere un compromiso para acompañarlos en una dinámica de recapitalización. Cáritas espera movilizarse en Haití para seguir siendo «Caricia de la Iglesia ante el pueblo de Dios»


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