El drama invisible de los desplazados forzados debido a la pandemia COVID-19

Vida institucional
19 junio, 2020

Comunicado por el 20 de junio – Día mundial de la persona refugiada

El Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas (SELACC), expresamos nuestra profunda preocupación por la situación actual de la población obligada a huir forzosamente de sus hogares; rezagados, olvidados, discriminados y reiteradamente golpeados debido a la crisis mundial ocasionada por la pandemia del COVID-19. Este virus amenaza a toda la humanidad, entre ellos los refugiados.

La emergencia sanitaria obligó a los países latinoamericanos y caribeños a acogerse a la cuarentena obligatoria recomendada por la Organización Mundial de la Salud, e impuesta por los Gobiernos de los países, como medida de prevención necesaria, para evitar la saturación en los hospitales y dispensarios médicos, debido a la propagación del virus.

Esta medida exigió el con!namiento en los hogares para evitar el contagio masivo. Las instituciones públicas y privadas que pudieron, enviaron a su personal a trabajar en modalidad de teletrabajo. Pero, quienes no tienen un empleo !jo y viven de su trabajo del día a día, como es el caso de la población migrante y refugiada, en su mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, esta crisis sanitaria les afecta de sobremanera, pues al verse imposibilitados de conseguir el sustento diario, optan por el retorno forzado a sus países de origen, sin las medidas de higiene recomendadas ni el tratamiento humanitario respectivo.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) , el 85% de los refugiados del mundo y casi todos los desplazados internos del mundo están alojados en países de bajos y medianos ingresos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, advierte que la pobreza en la región podría alcanzar a 220 millones de personas este 2020 debido a la pandemia; en este contexto, la situación por la protección de las vidas de seres humanos, nos inquieta y desafía como hijos de Dios, a no ser indiferentes. Hoy más que nunca, no podemos olvidar a los miles de refugiados y migrantes que se encuentran sufriendo, con hambre, desesperados e impacientes al no contar con recursos ni condiciones que aseguren una vida digna para sus familias.

TE INVITAMOS A LEER EL COMUNICADO COMPLETO A CONTINUACIÓN: 


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